Entonces, ¿quién es Judy?
Soy esposa, madre, orgullosa mamá perruna y también cuido de mi madre, que ya es mayor, así que mi vida siempre está llena de cosas que hacer y ¡nunca es aburrida!
Me encanta estar cerca del mar, viajar siempre que puedo, probar nuevas recetas en la cocina y salir a pasear con mi pomerania, Buddy. Me apasiona la buena comida, siempre estoy de un lado para otro y soy más feliz cuando estoy ocupada y rodeada de las personas (y mascotas) que quiero.

¿Cuál es tu trabajo en Invizi?
Formo parte del equipo de Atención al Cliente y llevo más de 7 años trabajando en Invizi, ¡algo de lo que estoy muy orgullosa! Cada día es un poco diferente, pero todo gira en torno a lo mismo: ayudar a las personas.
Paso gran parte del tiempo escuchando las preocupaciones de nuestros clientes, respondiendo a sus preguntas y ofreciéndoles la orientación que necesitan para sentirse seguros y acompañados. Ya sea por teléfono, correo electrónico o incluso a través del chat en directo, estoy aquí para intentar hacerles las cosas un poco más fáciles.
Entre bastidores, también ayudo al equipo con tareas administrativas para que todo funcione correctamente. Y, de vez en cuando, puede que me veas haciendo alguna aparición estelar en uno de nuestros TikToks… ¡también forma parte de la diversión!
¿Cuál es tu parte favorita del trabajo?
Sin duda, lo que más me gusta de mi trabajo es conectar con nuestros clientes: charlar con ellos, compartir alguna que otra risa y escuchar historias sobre sus familias o su día a día. Son esas conversaciones reales y cercanas las que hacen que mi trabajo tenga tanto sentido para mí.
También me encanta venir a la oficina. Tenemos un equipo muy divertido y siempre dispuesto a apoyarse, y eso hace que cada día sea especial. Estar rodeada de buena gente mientras haces un trabajo que ayuda a los demás es, sin duda, una combinación fantástica.
¿Qué te ha hecho quedarte en Invizi después de siete años?
Me encanta ayudar a las personas, hablar con ellas y hacer que su día sea un poquito más fácil. Si consigo quitarles aunque sea una pequeña preocupación de encima, algo de lo que ya no tengan que estar pendientes, siento que he hecho bien mi trabajo.
Algunos de los clientes con los que hablo habitualmente se han convertido en mucho más que simples voces al otro lado del teléfono: los siento casi como parte de la familia. Siento que formo parte de sus vidas de una manera muy especial.
¿Hay algún momento o alguna historia de tu etapa en Invizi que recuerdes especialmente?
Recuerdo a una clienta que no utilizaba braguitas absorbentes, sino únicamente una compresa durante la noche. Me contaba que apenas podía dormir porque tenía que levantarse cada dos horas para cambiarse la compresa.
Le sugerí que probara unas braguitas absorbentes. Al principio se mostró bastante reacia, pero le envié un paquete para que pudiera probarlas y, menos de una semana después, me llamó para contarme que literalmente le habían cambiado la vida.
“Por primera vez pudo dormir más de dos horas seguidas y, por fin, descansar bien durante la noche. Me hizo sentir increíble saber que algo tan sencillo como una recomendación mía pudiera tener un impacto tan grande en su vida.”
¿Qué cosa sobre ti podría sorprender a la gente?
Creo que a la gente siempre le sorprende un poco descubrir mi edad. Por mi voz, no suelen pensar que tenga la edad suficiente como para saber lo que implica cuidar de otra persona, pero sí la tengo. ¡Supongo que debo de sonar bastante joven por teléfono!
También me encanta cuando alguien me dice: “Hoy pareces muy contenta”. La verdad es que me hace feliz atender el teléfono y poder hablar con nuestros clientes.
¿Cómo sería para ti un fin de semana perfecto?
Los fines de semana me encanta pasear con Buddy, mi pomerania rescatado —que, por cierto, también es un habitual de la oficina—, darme un baño en la playa, pasar tiempo con mi familia y hacer surf.
También disfruto mucho cocinando, preparando dulces y haciendo puzles con mis hijas
¿Qué te ha enseñado Buddy (tu pomerania) sobre la vida?
Me ha enseñado a tener paciencia. Cuidar de un perro rescatado no es tan fácil como puede parecer, pero sin duda merece la pena.
Cada día me recuerda que la confianza se construye poco a poco y que incluso los más pequeños pueden tener los corazones más grandes.
¿Cómo desconectas después de un día ajetreado ayudando a los demás?
Intento hacer algo de ejercicio todos los días. Me ayuda a liberar el estrés y cuidar tanto de mi cuerpo como de mi mente.
Por las noches, me gusta relajarme viendo un poco de Netflix, especialmente series médicas como The Resident.
¿Tu experiencia cuidando de tu madre ha influido en la forma en que tratas a los clientes?
Sin duda. A menudo hablo con nuestros clientes de la misma manera que hablaría con mi madre: con paciencia, cariño y un respeto sincero.
Ser cuidadora me ha ayudado a comprender mejor los retos a los que se enfrentan muchas personas mayores, no solo a nivel físico, sino también emocional. Esta experiencia me ha hecho más empática y creo que nuestros clientes pueden percibirlo cuando hablan conmigo. Al fin y al cabo, todo el mundo merece sentirse escuchado y acompañado.
